Ayer me fui a la cama con una sensación de bienestar muy poco frecuente para estos tiempos. Los senadores habían aprobado importantes cambios en las leyes migratorias de nuestro país que nos regresan parte de esa identidad de hospitalidad y respeto hacia el "extranjero".
Hoy, al empezar a leer los diferentes titulares al respecto, no pude evitar encontrarme con aquellos comentarios típicos de quien encuentra en el anonimato que permite el internet, una salida para sus frustraciones y miserias.
Señores, no importa de dónde viene esta ley, si es por cuestiones de imagen política, si es por que se complicaron las cosas al encontrar a aquellos indocumentados asesinados, si es por una gran cantidad de denuncias hacia nuestro país por perseguir, secuestrar y torturar "ilegales"..
Ya no importa de dónde viene, lo que importa es que se está tratando de cambiar y nosotros también deberíamos querer cambiar.
Así como a veces me manifiesto y critico las políticas actuales en México, también reconozco alegremente cuando se da un paso importante en materia civil y en cuestión de derechos del otro (y de mis propios derechos en consecuencia).
México se vuelve un país mejor al respetar la necesidad de aquellos que dejan su país en busca de algo más, de algo mejor.
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