miércoles, 13 de abril de 2011

Tiro la bala y escondo la mano.

Hace más de una marcha que éste país ve morir a la gente en las calles; hace más del asesinato del hijo de Sicilia que nos preguntamos si es real que solo mueren los malos; hace más de miles de personas que se pide un alto, que se escucha un Ya Basta! no más sangre!; y por un momento me da la sensación de que esta vez un mensaje llegó a donde tenía que llegar, aunque con su cuota de distorsión.


Un Ya Basta! llegó, puesto que hizo eco en Felipe Calderón que en un discurso por demás ventajoso, dejó en claro que para él las miles de personas que marchamos en todo el país y fuera de este, obedecemos más a intereses políticos que sociales, y además nos tomamos el tiempo para hacer una especie de apología del crimen organizado, ya que según entendí (que puede ser por supuesto que entienda todo mal), somos tan ignorantes que no sabemos distinguir entre los criminales y los no-criminales (por no etiquetarlos como "buenos y malos" y caer en peores confusiones).

Es verdaderamente increíble que el señor Calderón se sienta ofendido por la marcha en repudio de sus ideales bélicos aunque le aplaudo por ser congruente con el des-entendimiento y egoísmo que siempre ha mostrado; pero decirme a mi, como mexicana, que él busca lo mismo que yo y que los 40 mil muertos, entre los cuales hay miles que son niños, son responsabilidad sólo del crimen organizado, es tratarme una vez más, como ignorante y tonta. 

Quizás lo que más molesta es que se marche en PAZ, que no escondamos nuestros reclamos y súplicas en el caos, y que por lo mismo sea tan fácil de leerse. Porque la lectura de "una marcha más" como la llaman muchos, puede ser tan clara como rebuscada, y esto depende en obvia medida, del grado de obstinación del lente con que se mire. 

Acava´11

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